Escuela de Padres Kōan

La educación y la reeducación son los procesos necesarios para encontrar la felicidad. La educación es la primera oportunidad que tenemos para desarrollar nuestro potencial; en la infancia y adolescencia dependemos de padres, profesores y demás adultos relevantes; podemos ser víctimas o beneficiarios, pero nada está definido. El proceso de autocuestionamiento mediante el cual dejamos atrás aquellos aprendizajes que ya no son validos y los sustituimos por otros más adaptados a nuestras necesidades actuales, es una oportunidad permanente de formar nuestro destino a partir de los antecedentes vividos. Todos podemos cambiar, iniciar o reforzar los rasgos que decidamos. Por esta razón, la reeducación tiene como cimientos a la libertad y a la responsabilidad.

Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos. Este planteamiento genera mucha controversia. Algunos padres dejan que sus hijos crezcan como yerba silvestre, suponiendo que todo el aprendizaje es automático. Otros se involucran exageradamente y el hijo no tiene espacio para un crecimiento autónomo y para la formación de la responsabilidad. El tercer grupo de padres con actitudes negativas es el que entrega la responsabilidad total del aprendizaje a la escuela.

Lógicamente, la actitud aconsejable es la que se refiere a la corresponsabilidad de la familia y la escuela en el aprendizaje, con la prioridad asignada a la familia. El respeto a este orden, dará a los profesores su sitio respecto al alumno.

Un centro educativo y/o docente que favorezca la involucración de los padres en el proceso educativo de sus hijos y se preocupe por entender las raíces de sus alumnos, salva la mayoría de los obstáculos.

La Escuela de Padres Kōan nace con el propósito de apoyar a las familias en su transcendental misión de formar personas de calidad. Si los padres somos personas y matrimonios de calidad, tendremos mayores posibilidades de formar hijos de calidad.

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